Fuenteovejuna no es solo un lugar. Es un posicionamiento, el de reconocernos y retomar nuestros espacios. Volver a la lengua primera: el cuerpo. Retornar a la escena primera: el carnaval. Con estas premisas imaginamos nuestra Fuenteovejuna. Una calle, una plaza que se llena de la tradición popular, de nuestra latinoamericanidad, de mezcla entre opresión y algarabía, que en ciertos momentos se trastoca a rebeldía, contraponiéndose a aquellos que han pasado sobre ella, que la han tomado a la fuerza intentando mutilar su dignidad.

“Cómo llegar a Fuenteovejuna” cuestiona en un desfile de imágenes ¿qué y a quiénes celebramos? ¿quiénes son nuestra Laurencia y nuestro Comendador?, ¿qué amerita una revolución?, ¿por qué la escena del abuso es recurrente en nuestra historia continental?

No somos las violadas de estos pueblos, no somos las asesinadas
somos las que sobrevivieron
mujeres con memoria
con nuestras rabias y dolores
que junto a nuestras hermanas seremos metralleta.


Descripción.

De julio a octubre 2017 realizamos un laboratorio a partir de la obra Fuenteovejuna, en el que utilizando herramientas del teatro del oprimido nos cuestionamos los conceptos “abuso”, “despojo”, “derecho”, “justicia” y “libertad”; dicha exploración nos permitió diseñar líneas de cruce entre el texto de Lope, la realidad nacional, el contexto local de la colonia San Juan de Abajo, y el carnaval como formato de puesta en escena.

La estética de la experiencia se definió a partir de la identidad de la colonia y la suma de elementos de la tradición popular regional como la “danza del torito”, y “la quema de judas”, una celebración en la que se homenajea o castiga a ciertos personajes de nuestra cultura popular; a esto fueron sumados cuadros extraídos y contextualizados del texto de Lope de Vega, para conformar nuestra carnavalesca e insurrecta versión Fuenteovejuna: Una celebración de la revolución.

El teatro es un arma y es el pueblo quien la debe manejar.

Augusto Boal

Fotografías

Diseñando al Comendador

Ejercicio